Orwell: la historia la escriben los vencedores

Si hay una persona a la que posiblemente haya tratado mejor la Historia, esa es Winston Churchill. Él mismo lo avisó:

No pararéis de encontrar a gente alabando a Winston Churchill, usando sus frases, poniéndolo como ejemplo y, hasta diciendo frases que no dijo.

Lo que muchos no sabemos es que, tras ese estadista de humor socarrón, se encuentra el máximo responsable de la muerte por inanición de 3,5 a 5 millones de seres humanos en Bengala entre 1942 y 1944. Sí, has leído bien, muertos de hambre.

Lo cierto es que Churchill ya había mostrado  su poco aprecio a la vida humana. En 1915, en la batalla de Gallípoli envió a morir sin dudar a casi 150.000 británicos (ver enlace).

Cinco años más tarde en 1920, por orden de Churchill, se ordenó reprimir a sangre y fuego una rebelión, usando gas contra kurdos e irakíes. Murieron 10.000 personas. Por primera vez se gaseaba a civiles en la Historia, fue Gran Bretaña en Irak. Sobre este suceso, Churchill declaró:

Pero, sin duda, la verdadera carnicería de Churchill llegaría en 1943, usando argumentos, no muy diferentes a quien combatía en Europa.

A pesar de que según los datos existentes, no había carestía en los frentes en los que participaba el Ejército Británico, en 1942 deciden desviar la producción de arroz de Bengala al frente. Por otro lado, la India se convertía en hospedaje de soldados australianos y neozelandeses junto a soldados americanos y chinos. Obviamente,  tenían que ser alimentados y abastecidos de camino al frente.

Los precios del arroz comienzan a dispararse y se inician las protestas: Churchill ilegaliza los partidos indios y ordena matar a 2.000 cabecillas. Entrado 1943, el descenso del abastecimiento de arroz es alarmante. El hambre comienza a extenderse, empieza a morir gente.

El caso llega al Parlamento Británico. Y Churchill, ante las muertes en Bengala declara lo siguiente.

Algunos diputados liberales y laboristas protestan, ante lo cual, el Secretario de Estado de Churchill declara:

Con lo cual, se acuerda seguir desviando la producción de Bengala al frente y también a zonas como Gran Bretaña o Australia.

Entre mayo y junio de 1943, como si fuera la peste, la hambruna, con el visto bueno de Churchill, comenzó a arrasar Bengala. Miles de personas morían de inanición. En casas o en la calle, algunos trataban de asaltar los depósitos del ejército británico siendo tiroteados. Las calles de Bengala, sobre todo aldeas pequeñas y ciudades medianas se llenaban de cadáveres.

Se calcula que diariamente morían entre 10.000-12.000 personas. Los cadáveres de animales y personas se acumulaban

Churchill, informado de todo esto, y sabiendo lo que pasaba, pues él había dado la orden, declaró:

El mismo desprecio que Hitler mostraba por lo que, él, consideraba razas inferiores, lo mostraba Churchill también.

Hubo soldados británicos que, pocos, que saltándose las órdenes de Churchill y la Administración británica, cedían alimentos a los bengalíes. Era tal la cantidad de gente muerta que en las calles de Bengala se quemaban los cadáveres de las víctimas.

Y, según Staseman, se tiraban tal cantidad de cadáveres a los ríos que llegaron a formarse “deltas de huesos” en algunas zonas.

Un auténtico genocidio ocultado, manipulado, y hasta justificado, que arrojó, finalmente, un saldo de entre 3,5 a 5 millones de personas.

Gracias a diarios locales como Staseman y a la valentía de Ian Stephens, periodista británico que publicó esto en la prensa, se supo. La opinión pública británica y norteamericana quedó en shock. Y los enemigos de los aliados usaron también esto como propaganda.

Viñeta en la prensa (1943) sobre la terrible hambruna de Bengala.

Fue así como, Churchill y Amery, responsables directos de ello, dieron marcha atrás, permitiendo el abastecimiento en Bengala. Esto, unido a la ayuda de EEUU y a donaciones de países latinoamericanos, permitió que las muertes en Bengala fuesen descendiendo.

La Gran Bretaña liberal e imperialista, cometía su genocidio al tiempo que la Alemania nazi cometía el suyo. La historiografía británica siempre ha tratado de excusar esta matanza: desconocimiento, errores, disfunciones del mercado, etc. Lo pueril es que es la misma historiografía que magnifica la hambruna en Ucrania de 1933.

La pregunta que quisiera hacer al lector es: ¿cuántos de vosotros teníais siquiera  constancia de este trágico episodio de Bengala?. Ningún libro de Historia escolar de Secundaria o Bachillerato menciona el suceso. Muchas facultades tampoco lo estudian. Por contra, el tratamiento de Churchill en medios occidentales suele ser laudatorio. Por no hablar de la propaganda revisionista en forma de película del director Jonathan Teplitzky donde no sólo blanquea la figura de este individuo, sino que da entender que la derrota Nazi fue obra de su determinación y compromiso.

Un amor especial

“Con esas orejas vas a tener que estudiar mucho para poder casarte”, fue el consejo realista que Kenzaburō recibió de su propia madre. Después, la vida le depararía algunos momentos importantes.


A los 25 se casó con Yukari Itami, el amor de su vida. Tres años más tarde, en 1963, esperaban su primer hijo, cuando todo se complica. El bebé nace con una hidrocefalia severa y hay que extirparle un bulto enorme adherido a su cráneo. La operación es a vida o muerte. El pequeño Hikari sobrevive, pero con secuelas irreversibles: discapacidad intelectual, ceguera parcial, epilepsia y autismo. Por aquel entonces, Kenzaburō hace un viaje a Hiroshima, al mismo epicentro del horror, donde para su sorpresa, es la gente de allí la que acaba animándole a él, y no al revés.

El niño no habla, no se comunica, no tiene interés por nada, apenas se mueve; Yukari y Kenzaburō analizan cada gesto, cada expresión, buscan algo, una señal… “Es una especie de flor preciosa”, así lo definían sus padres.

Un día, descubren que el niño reacciona levemente al escuchar cantar a los pájaros, por ello, le traen un montón de discos de trinos donde se escucha el sonido de un ave al tiempo que una locutora dice el nombre a continuación. Hikari se entusiasma.

Meses después, estando de vacaciones, Kenzaburō sale a pasear con su hijo. En el campo escuchan un gorjeo, -Rascón- dice Hikari y efectivamente, lo es, un rallus aquaticus; su padre no da crédito,  es la primera vez que se comunica de forma verbal; es capaz de reconocer y de imitar a cualquier pájaro. A partir de entonces, todos los días juega con sus padres a este juego de adivinanzas en el que es imbatible, hasta que, un día, descubre la música clásica.

A los 11 años empieza a recibir lecciones de piano como parte de su terapia. Carece de coordinación física, toca con gran dificultad, sin embargo se concentra al máximo. Kumiko, su abnegada profesora, lo desafía a improvisar. Le pide que apunte en una partitura lo que vaya tocando por su cuenta.

Pasado el tiempo, Hikari le trae algo escrito y la maestra lo toca, sonríe e imagina que es una transcripción de Mozart o Chopin, pero no, es suyo, es una composición propia. El joven silencioso ha abierto su alma a través de la música. Empieza a ser un adulto capaz de expresarse y de aprender otros conceptos relacionándolos con la música (os dejo una de sus piezas).

Casualidades de la vida… O no

En los años 80, España se convirtió en el país consumidor de heroína por excelencia en Europa Occidental. Nada de ello fue casualidad, España venía de una fuerte movilización e iba, de la mano del PSOE, a entrar en Europa e iniciar una durísima reconversión industrial para entrar.

A finales de los 70, la revista Ajoblanco había denunciado la complicidad del Estado en la distribución de droga.

Otro dato curioso fue la diferente incidencia que tuvo la heroína dependiendo de lo “combativa” que fuese la juventud. Tres noticias del mismo año, 1984, de la hemeroteca de EL PAÍS, indican como había diferencias abismales según la ciudad que se tratase.

Mientras en la conservadora y militar Burgos, los jóvenes consumidores se estimaban en un 3,9% en 1984.

En Galicia y las cuencas mineras asturianas pasamos del 3.9% de Burgos a más del 30% de jóvenes consumidores en 1984.


Si nos vamos a Euskadi, la cifra es ya demoledora. En plenos años 80, con la fuerza que tenía la izquierda abertzale o el movimiento obrero, resulta que la ciudad del mundo con mayor porcentaje de heroinómanos del mundo no era Londres, París, Nueva York o Ciudad de México; la ciudad con mayor porcentaje de heroinómanos mundial era San Sebastián.


Si este dato resulta sorprendente, inquietante es saber que ETA llegó a considerar “objetivo” a conocidos narcotraficantes a los que acusaban de ser “confidentes” policiales; de hecho, hubo varias acciones armadas por parte de la banda vasca contra narcotraficantes.


Mientras esto ocurría, los medios de comunicación silenciaban por miedo a que generaran “simpatías” en sectores de la sociedad española, dado que las muertes por la heroína eran una lacra y algunas voces ya hablaban de guerra de clases.

Ante este escenario, surgieron asociaciones como Madres contra la droga, que denunciaban la inacción policial y la dejadez de las instituciones, como así lo reflejaban habitualmente las protestas contra la droga. Las asociaciones de vecinos también denunciaban como la Policía, y todo el mundo, sabía donde se vendía, y nada se hacía al respecto.

Incluso un sindicato policial llegó a denunciar la situación. En las protestas se gritaba contra la droga… y también contra la Policía.

En Bilbao, el barrio de Otxarkoaga es un ejemplo de cómo la droga se usó contra aquella juventud más movilizada. Una película del director Eloy de la Iglesia, “El pico”, refleja muy bien este escenario donde se entremezclan la droga, el terrorismo y la política.

Pero si un sitio es especialmente conocido por la relación entre drogas y Estado, ese es el cuartel de Intxaurrondo en los años 80. Las investigaciones periodísticas de Egin y un periodista de EL PAÍS llevaban a la Guardia Civil a reconocer pagos con droga. A raíz de la desaparición de alijos de droga en Euskadi, se inició la apertura de una investigación donde se detallaba como miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado participaban en contrabando y tráfico de drogas: informe navajas. Misteriosamente, el informe navajas desapareció y ni siquiera fue tenido en cuenta por la Justicia Española.

Gracias a periodistas como @pepereielkartea (fue encarcelado), se supo todo esto. Su libro, Intxaurrondo, la trama verde, recopila toda esta investigación.

La droga no solo beneficiaba al poder matando la contestación social, sino que incluso, la oligarquía, hacía negocio con ello. El Banco Santander fue implicado en México en 1998 por ser parte de una red que blanqueaba dinero de la droga (ver enlace), aspecto que no es sorprenderte, dada la actual resistencia de la Banca y Wall Street a la legalización de la Marihuana en Uruguay (ver enlace).

Antiguos miembros de la Guardia Civil en Euskadi acabaron implicados en casos de narcotráfico. Así como, no hace mucho, en abril de 2013, ex miembros del GAL fueron “pillados” dedicándose a algunas de sus “antiguas actividades”.

Por otro lado, “casualidades de la vida”, la heroína llegaba a Occidente a través de los “rebeldes afganos” aliados de EE.UU., cuestión que ya hemos referido en un anterior post  (una de las primeras medidas y, una de las razones de la guerra contra el Afganistán socialista, fue la supresión del cultivo de opio).

Volviendo a la heroína, y a España, fue a mediados de los 90, cuando el objetivo ya se había consumado: juventud problemática neutralizada, y una oligarquía triunfante. Todo parecía estar más edulcorado, éramos europeos, ciudadanos del mundo dirían algunos, aquello quedaba en un molesto vestigio del pasado.

Entiendo lógico y razonable experimentar dos sentimientos ante esta lectura; uno es la perplejidad ante lo revelador de los datos; el segundo, más pausado y reflexivo, nos deja un retrogusto de pesadumbre y decepción, la maldad de aquello que nos rodea, los ecos del pasado que ahora sentimos más presentes. Por todo ello, es importante que la resignación no guíe el devenir de nuestra vida como agentes sociales, los indeseables no deben campar impunes; porque ese cáncer, hay que extirparlo.

Post basado en hilo de @_ju1_ vía Twitter.
Nuestro más sincero agradecimiento.