El neoliberalismo: un modelo económico para gobernar el mundo (IV)

Fin del comunismo soviético (1989-90)

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Caída del muro de Berlín

La caída del comunismo hace que el sistema democrático se extienda a estos países, lamentablemente, no será lo único. Las revoluciones populares querían democracia política y sistemas económicos mixtos, como los que disfrutaban sus vecinos (Europa central y del norte). En lugar de esto, los nuevos dirigentes políticos, en muchos casos ex comunistas, se vendieron a los grandes lobbies internacionales e implantaron sistemas económicos de corte neoliberal. En estas nuevas democracias se aplica el peor tipo de capitalismo, el salvaje. El resultado fue una polarización social brutal que los equiparó a los países del tercer mundo.

El fin del miedo al comunismo, hace que las políticas neoliberales se apliquen con más rapidez en todo el mundo, con los consecuentes desastres sociales (sirva de ejemplo América del sur). Aprovechando los desajustes económicos derivados del hundimiento económico de la URSS, el poder económico consigue que también el partido socialdemócrata sueco se mueva hacia el social-liberalismo. Las ideas socialdemócratas más avanzadas de Olof Palme desaparecen de su propio partido.

Edad dorada de la globalización neoliberal

Gracias a la desaparición del comunismo y a la mutación de los partidos socialdemócratas, el neoliberalismo se convierte en la doctrina hegemónica durante los años 90. A través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) se imponen los preceptos neoliberales en muchos países. Estas políticas acabaron en desastre económico y social para esos países (caracazo en Venezuela, corralito en Argentina, etc.), pero se consideran un éxito porque supusieron un espectacular beneficio para las rentas altas.

Sin embargo, algo aprendieron de las crisis de los 90, había que evitar los disturbios sociales ocurridos en Latinoamérica por la aplicación no gradual de las medidas neoliberales. Esto les llevó a cambiar de estrategia en los países desarrollados, donde se seguirá la estrategia de la gradualidad de Noam Chomsky, es decir, para lograr que se acepte una dura medida que sería inaceptable si se aplicara de golpe, está se irá aplicando gradualmente, poco a poco, de esta forma, se van erosionando los derechos sociales y laborales hasta hacerlos desaparecer sin que la población reaccione.

Auge de la especulación

El libre movimiento de capitales derivado de las reformas financieras de los 70, unido al aumento de la polarización de la riqueza, traerá consigo el aumento desmesurado del capital total que se dedica a las transacciones financieras de tipo especulativo (que buscan beneficios a corto plazo). Es la mal llamada globalización, en realidad el nombre correcto es globalización neoliberal, contraria a la globalización social.

Es la edad dorada de los inversores-especuladores en las bolsas de valores (casinos financieros). Entre 1990 y 2000 la cantidad de capitales en las bolsas con relación al PIB se duplicó en Estados Unidos y se multiplicó por cuatro en Francia. Los beneficios para los especuladores fueron astronómicos, entre 1999 y 2005 los 30 grupos industriales más importantes de la bolsa de París, vieron como los dividendos por acción se duplicaron. En los primeros años del siglo XXI el movimiento diario de estos capitales se cifraba en cerca de 2 billones de dólares, de ellos el 90% no son inversiones productivas, sino movimientos especulativos (que se vuelven a mover en menos de una semana).

Frente a esta impresionante cifra, superior al PIB anual de Francia, el poder de los gobiernos nacionales en caso de agresión especulativa queda muy reducido. Evidentemente, este capital y movimientos financieros, están en la práctica libres de impuestos, además, siempre cuentan con un sinfín de paraísos fiscales donde esconderse si fuera necesario. Verdaderamente los plutócratas pueden estar tranquilos, hoy sus grandes riquezas personales están más seguras que nunca.

Para Jean Ziegler (ensayista y relator de la ONU) nos encontramos en una nueva etapa económica caracterizada por el poder desmedido del capital financiero (el que se mueve en las bolsas de valores) sobre el resto. Hoy el capital financiero domina sobre el capital comercial, sobre el capital industrial, sobre el capital social, etc. Este nuevo poder mundial parece invisible y descarnado.

La cuarta guerra mundial

El 26 de diciembre de 1996, el gobierno de Corea del Sur aprueba un paquete de medidas neoliberales que significaron el hundimiento del nivel de vida de la mayoría de sus trabajadores. Los sindicatos respondieron con una huelga general ilimitada. La represión policial fue brutal. El 9 de enero del 2003, Bae Dal Ho, un trabajador represaliado por participar en la huelga, desesperado por no poder mantener a su familia se inmola delante de la fábrica donde trabajaba.

En Corea se inicia una nueva forma de lucha internacional. En cada lugar del mundo esta lucha se manifiesta de forma distinta, aunque siempre con un mismo objetivo: enfrentarse a las políticas neoliberales que respaldan los partidos mayoritarios. Dentro de este movimiento confluyen distintas corrientes, socialdemócratas que no han mutado, ecologistas, comunistas, anarquistas, indigenistas, etc. Este fenómeno supone el renacimiento de la lucha de clases. Algunos han llamado a esta nueva forma de lucha la 4ª Guerra Mundial (la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética sería la 3ª).

Seattle y el movimiento antiglobalización neoliberal (1999)

Por primera vez, la red de desinformación del Sistema neoliberal se muestra impotente en el primer mundo, entre otros aspectos, porque las redes sociales escapan a su control. El poder económico comprueba sorprendido, que parte de la población de los países desarrollados no ha caído en su red y está descubriendo sus verdaderos objetivos. Sin embargo, el sistema sigue muy sólido y, de momento, no se siente amenazado por esta inesperada resistencia.

En este movimiento tienen un papel destacado los miembros de la asociación ATTAC (ver enlace), fundada en 1998, que pretenden reformar el sistema financiero instaurando una tasación a los movimientos de capitales. Simultáneamente el sistema bipartidista neoliberal se rompe en algunos países, lo que significa la llegada al poder de políticos libres de la contaminación neoliberal en algunas naciones (Venezuela, Bolivia…). Para evitar el contagio, la élite económica reaccionará con campañas de neutralización tanto en esos países (paros patronales, intervención militar…) como fuera (con campañas mediáticas de difamación).

Continua…

 

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