La culpa de todo lo que está pasando en Cataluña la tienen Luis XIV y su nieto, Felipe de Anjou

Voy a intentar centrarme únicamente en el momento histórico que dio forma a la España que conocemos: la Guerra de Sucesión. Aunque algunos piensen que fueron Isabel y Fernando quienes fundaron España, la Guerra de Sucesión es la clave de todo.

Guerra de sucesión

Año 1700

Carlos II, “el hechizado”, era incapaz de tener descendencia y continuar con la dinastía de los Austrias españoles. ¿Qué pasaría con el trono del imperio más poderoso, a pesar de su declive, de Europa?. Por un lado estaban los partidarios del Borbón Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y por otro, los del Archiduque Carlos de Austria.
En marzo de 1700, Inglaterra, Francia y las Provincias Unidas firmaron el “Segundo Tratado de Partición” por el que se repartían España. Ese tratado decía que, a la muerte de Carlos II, el Archiduque Carlos sería Rey de España y Francia se llevaba los territorios italianos. El tratado significaba el desmembramiento del Imperio Español y Carlos II lo rechazó, nombrando a Felipe de Anjou como su heredero.

Tanto los Borbones como los Habsburgo tenían derechos sobre el trono. Tantos matrimonios mezclados hacían que fuera una auténtica locura. El 1 de noviembre de 1700 muere Carlos II, el que a la postre sería el último Austria español. Y aquí es donde empieza la fiesta.

En el testamento Carlos II establecía dos normas de gran importancia y que el futuro Felipe V no cumpliría (ver testamento):

  1.  La primera era el encargo expreso a sus sucesores de que mantuvieran «los mismos tribunales y formas de gobierno» de su Monarquía y de que «muy especialmente guarden las leyes y fueros de mis reinos, en que todo su gobierno se administre por naturales de ellos, sin dispensar en esto por ninguna causa; pues además del derecho que para esto tienen los mismos reinos, se han hallado sumos inconvenientes en lo contrario».
  2. La segunda norma era que Felipe debía renunciar a la sucesión de Francia, para que «se mantenga siempre desunida esta monarquía de la corona de Francia».

Le avisaba “se han hallado sumos inconvenientes en lo contrario”. Y le decía que debía jurar las leyes, fueros, constituciones y costumbres. Felipe recibía pues, una “federación” de reinos unidos en la diversidad. Unidos, con sus más y sus menos en un objetivo común. Este espíritu lo resume uno de los primeros lemas de los Estados Unidos de América: E PLURIBUS UNUM, “a partir de muchos, uno”.

Felipe fue jurado rey por las cortes de castilla en 1701. Después juró los Fueros de Aragón y en Barcelona Juró las constituciones catalanas. Que igual le da a alguien un parraque al leer eso de Constituciones catalanas, pero ahí estaban, desde el Siglo XII.

Felipe recibió en Barcelona entonces el título de Conde de Barcelona y también se celebró la boda real con María Luisa Gabriela de Saboya.

Pero no era Felipe quien gobernaba. Todos los resortes del poder los tenía su abuelo, Luis XIV. El monarca más poderoso de Europa. Luis quería aprovechar el imperio español para enriquecer a Francia. Utilizar las indias para hacer un auténtico imperio francés. Los embajadores franceses en Madrid eran más que embajadores, ministros.

La reacción de las demás potencias europeas no se hizo esperar y se empezó a gestar una alianza antiborbónica. Y así, estalló la conocida como Guerra de Sucesión, pero que realmente son dos guerras en una: por una parte la guerra europea, la primera guerra mundial, en la que Inglaterra y Austria luchaban por evitar la hegemonía francesa, y por otra, una guerra civil en España donde la Corona de Aragón quería al Archiduque Carlos de Austria, que había prometido respetar fueros, contra la corona de Castilla, que había aceptado a Felipe y su visión política centralizadora y absolutista, al estilo francés…

No hace falta entrar en detalles bélicos. La guerra acabó con la derrota de los territorios de la Corona de Aragón y la venganza fue terrible. Felipe V aplicó los llamados “Decretos de nueva planta” por los que abolía las leyes e instituciones propias de Aragón, Valencia y Cataluña. Regirán entonces las “leyes de Castilla, tan loables y plausibles en todo el universo”. Aragón y Valencia en 1707 y Cataluña en 1714. Fue especialmente duro el asedio de Barcelona, que resistió durante un año antes de caer: 39.000 soldados contra menos de 6.000 defensores. La ciudad cayó el 11 de septiembre de 1714 (de ahí el origen de la diada).

Felipe V, como decía antes, no tuvo piedad. Arrasó con las instituciones aragonesas, valencianas y catalanas por traidoras. Las “vascongadas” y el reino de Navarra mantuvieron sus leyes e instituciones por mantenerse leales a Felipe. Para ganar la guerra, Felipe regaló las pretensiones expansionistas de España a Inglaterra. El tratado de Utrecht daba a Inglaterra la soberanía de Gibraltar, Menorca y el control del Atlántico. En cierta forma, Felipe V inició el Imperio Británico, la próxima vez que oigas “Gibraltar español” acuérdate de Felipe V, que se lo dio a los ingleses para que dejaran de ayudar a Barcelona.

Las consecuencias para la ciudad de Barcelona darían para otro post. Por poner un ejemplo, la Ciudadela no siempre fue un parque. El parque de la Ciudadela fue en origen una, como dice el nombre, ciudadela militar. Barcelona era una ciudad conquistada.

Para su construcción se tuvo que derribar gran parte del barrio de la Ribera. Y lo derribaron los propios vecinos del barrio.

Conclusión

Volviendo a la Guerra de Sucesión. Posiblemente ya te has dado cuenta de que la España de hoy es fruto de ese periodo. País Vasco y Navarra tienen sus “fueros”. Cataluña es la “traidora levantisca”. Gibraltar no es español.
El gran error de España ha sido cambiar el “E PLURIBUS UNUM” por el “Una, grande y libre”. Porque siendo una, no ha sido grande y ni mucho menos, libre. Ha sido grande cuando ha reconocido que era una unión de diferentes reinos. ¿Qué ha traído el centralismo francés impuesto por Felipe V?. La pérdida a marchas forzadas del Imperio de los Austrias. Y recupero el discurso del General Prim a las Cortes en 1851.

Y es por eso por lo que Luis XIV y Felipe de Anjou tienen la culpa de todo lo que está pasando. Consiguieron cargarse desde dentro el Imperio más poderoso del mundo. Haciendo que nos pegáramos entre nosotros. Lo hicieron tan bien que seguimos pegándonos entre nosotros gracias a la antinatural concepción del estado que nos legaron. “Jaque mate, españoles”. Luis XIV.

Post basado en hilo de @PijusMagnificvs vía Twitter.
Nuestro más sincero agradecimiento.